Visión de Cambio|David Razo
Por David Razo|Empresario
Por fin una noticia buena que hace que todos volteemos la cara hacia la luz. La investigación para encontrar una vacuna se realiza en coordinación con el gobierno de China. El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunció que ha iniciado la tercera fase de las pruebas clínicas de dos vacunas para el coronavirus que investiga en colaboración con China, un proceso para el que cuentan con más de 15.000 voluntarios.
Hay más de 15.000 voluntarios para llevar a cabo las pruebas y les garantizaremos los mejores estándares científicos para estudios médicos, y si la seguridad y eficacia de la vacuna queda probada durante esta fase, la prueba será considerada exitosa», dijo en rueda de prensa el ministro emiratí de Sanidad, Abdulrahman al Owais.
Al Sowais se comprometió, además, a garantizar la seguridad del grupo de voluntarios que probará las dos vacunas, ambas ya en su tercera fase de pruebas a cargo de la farmacéutica estatal china Sinopharm y la compañía emiratí de inteligencia artificial Group 42.
China ya había anunciado que estaba probando en Emiratos una vacuna desarrollada conjuntamente por los Institutos de Productos Biológicos y de Virología de Wuhan y por la Academia China de Ciencias.
El Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, afiliado a Sinopharm, anunció que ésta no había mostrado ningún efecto secundario grave en las primeras dos fases, y aseguró que se trata de la primera candidata que cuenta con seguridad e inmunogenicidad -capacidad de provocar una reacción en el sistema inmunológico- favorables.
Si bien en la fase 2 se administra la posible vacuna a personas que responden al perfil medio del destinatario final del remedio para evaluar su eficacia y seguridad, en la tercera requiere la participación de miles de voluntarios.
Según los últimos datos oficiales, EAU ha registrado hasta la fecha más de 55.000 casos de coronavirus y 334 fallecimientos, si bien en las últimas semanas ha levantado gradualmente las restricciones impuestas para mitigar la expansión del virus.
Por qué el Macaco Rhesus es clave para combatir el covid-19
Monos Rhesus tuvieron resultados alentadores en pruebas de ensayo de vacunas contra el coronavirus. Muchos científicos y laboratorios cifran sus esperanzas en la experimentación realizada con un primate denominado mono o macaco rhesus.
El motivo es porque esta especie, cuyo nombre científico es Macaca Mulatta, es considerada “casi lo más parecido que tenemos a los humanos» y por eso es clave en la frenética carrera que existe para desarrollar y probar una vacuna efectiva para la covid-19.
De acuerdo con estudios hechos por el Instituto Jenner, de la Universidad de Oxford, que probó su vacuna experimental en seis monos rhesus que después fueron expuestos al virus pandémico y se mantuvieron sanos.
Los hallazgos recientes hechos en Reino Unido y centros de investigación de otros países han hecho que laboratorios e industrias depositen sus esperanzas en que la clave de la ansiada vacuna pueda venir a través de este primate.
No es la primera vez que el macaco rhesus es utilizado para realizar pruebas de desarrollo de fármacos para humanos debido a sus especiales características. El principal motivo es que su secuencia de ADN tiene una similitud de más del 90% con la de los humanos.
Y en el caso del SARS-CoV-2, cuando esta especie queda infectada, padece síntomas similares a los vistos en la mayoría de los casos humanos: problemas respiratorios, afectación pulmonar y altas cargas virales contagiosas en la nariz y garganta.
El establecimiento del macaco rhesus como modelo animal (en el tratamiento) de covid-19 aumentará nuestra comprensión de la patogénesis de esta enfermedad y ayudará al desarrollo y la prueba de contramedidas médicas. Los estudios de investigadores así lo avalan.
La compañía china SinoVac, por ejemplo, anunció que por primera vez uno de sus ensayos arrojó resultados positivos experimentando con monos rhesus.
Se dieron dos dosis diferentes de la vacuna a un total de ocho macacos y, tres semanas después, el grupo introdujo el SARS-CoV-2 en los pulmones de los monos a través de tubos por sus tráqueas y ninguno desarrolló una infección plena.
Esta especie es «casi lo más parecido que tenemos a los humanos», según el Instituto Jenner.
Siete días después de que los animales recibieron el virus, los investigadores no pudieron detectarlo en la faringe ni los pulmones de ninguno de ellos.
El Instituto Jenner deposita su esperanza en tener la vacuna lista para septiembre y que se pueda producir de manera masiva a finales de año.
